
Soy muy dado a idealizar culturas, idealizar épocas; la Grecia clásica, la cultura japonesa, el pueblo tuareg, son ideales que te inspiran y te dan ideas, que te hacen pensar, que te enseñan que hay otras formas de ver el mundo, otras maneras de vivir, de pensar, distintas perspectivas, y eso ayuda a ver la realidad de una forma más rica y menos condicionada por nuestra educación y nuestra sociedad, lo que hemos aprendido.
Recuerdo la primera vez que estuve en el desierto, hace un par de años. No era lo que me esperaba. Era sobrecogedor. Un sentimiento de inmensidad y duda. Inmensidad ante el océano de arena y silencio que se extendía ante mis ojos. Duda ante todo aquello que sabía, lo que había aprendido, lo que era la vida para mí. Mi mundo. Me separé del grupo y caminé solo entre las dunas, para hacer más fuerte ese sentimiento. Seguía sobrecogido. El desierto es el todo y la nada. Sólo se oye el viento. Sólo se ve arena. Arena. Sol. Viento. En principio resulta poco estimulante, poco atractivo a nosotros, pueblo frenético de ruido y emociones fuertes. Pero el Sáhara me seguía ofreciendo una sensación extraña, de relativismo, no lo comprendía bien, tenía algo de la comprensión súbita de cuánto tiene de condicionada nuestra visión de las cosas, cuánto de distorsionada, cuánto juzgamos pensamientos o ideas nuestras cosas que en realidad hemos aprendido y seguimos ciegamente, que aceptamos por normales. En ese momento de purga y silencio sentí en cierto modo cómo caían y se destruían algunos castillos de prejuicios que ni sabía que existían. Cuando hablo de ideas prejuzgadas, aprendidas y condicionadas me refiero a cosas tan tontas como ésta:
Cualquier persona estaría convencida y ni siquiera dudaría de que la Tierra es así:
Recuerdo la primera vez que estuve en el desierto, hace un par de años. No era lo que me esperaba. Era sobrecogedor. Un sentimiento de inmensidad y duda. Inmensidad ante el océano de arena y silencio que se extendía ante mis ojos. Duda ante todo aquello que sabía, lo que había aprendido, lo que era la vida para mí. Mi mundo. Me separé del grupo y caminé solo entre las dunas, para hacer más fuerte ese sentimiento. Seguía sobrecogido. El desierto es el todo y la nada. Sólo se oye el viento. Sólo se ve arena. Arena. Sol. Viento. En principio resulta poco estimulante, poco atractivo a nosotros, pueblo frenético de ruido y emociones fuertes. Pero el Sáhara me seguía ofreciendo una sensación extraña, de relativismo, no lo comprendía bien, tenía algo de la comprensión súbita de cuánto tiene de condicionada nuestra visión de las cosas, cuánto de distorsionada, cuánto juzgamos pensamientos o ideas nuestras cosas que en realidad hemos aprendido y seguimos ciegamente, que aceptamos por normales. En ese momento de purga y silencio sentí en cierto modo cómo caían y se destruían algunos castillos de prejuicios que ni sabía que existían. Cuando hablo de ideas prejuzgadas, aprendidas y condicionadas me refiero a cosas tan tontas como ésta:
Cualquier persona estaría convencida y ni siquiera dudaría de que la Tierra es así:

Pero ¿por qué habría de ser así? Simplemente porque lo hemos aprendido, porque siempre nos lo han enseñado. Pero igual de lógico sería un mundo así:

No hay nada físico u objetivo que nos diga cómo orientar la Tierra. El polo magnético puede estar tanto en el norte como en el sur. Es indiferente. No está ni Europa arriba y Australia abajo ni al contrario. ¿Qué es arriba y qué es abajo? Es curioso pensarlo
Otro concepto interesante es el concepto de “tiempo”. Pídele a cualquier europeo o americano que te dibuje el tiempo. La línea del tiempo. Con toda seguridad te dibujará una línea con principio y fin, progresiva, quizá ascendente, quizá recta. Pero siempre una línea con el pasado en un extremo, el futuro en el otro y nosotros en el medio, en el presente. Parece obvio, el tiempo es eso, un avance, un progreso hacia adelante. El tiempo perdido no se recupera nunca, nuestra vida es una cuenta atrás que termina el día de nuestra muerte. El reloj de arena que se vacía. Indudable.
Pídeselo a un chino. Probablemente te dibuje un círculo. Un círculo que termina y empieza en el mismo punto. Para un chino el tiempo no se va, no se quema, no se pierde, el tiempo regresa una y otra vez, los días se suceden a las noches, retornan las estaciones, el sol aparece tras la lluvia; el tiempo no es sino una gran rueda cíclica que gira trayendo lo mismo año tras año, día tras día. Con ese concepto está relacionada la visión budista cíclica de la vida, en que los seres vivos renacen después de la muerte. De ahí que los chinos no hayan establecido una cronología universal, como en Europa, para contabilizar hechos y fechas en una larga línea del tiempo. Y la misma visión tenían los antiguos griegos y más partes de Asia, aunque el mejor ejemplo sea China; por lo que yo me pregunto… ¿Quién tiene razón? ¿El tiempo avanza o da vueltas? ¿Es una línea o una rueda?
Cuando hablas con la gente del desierto, la idea de que tu visión del mundo es muy parcial y condicionada se hace más fuerte. Hablé con un hombre bastante mayor que me hablaba en francés con acento africano sobre el respeto entre religiones, la igualdad y el fanatismo. Me habló de una vez, en el desierto, en que le picó un escorpión de veneno letal o cuasiletal. Él cogió una hoja del Corán, la untó con miel, la aplicó sobre la picadura y se pasó rezando toda la noche. Y, según lo que me contaba, la herida se curó sin ningún problema. En sus ojos se veía perfectamente que hablaba con honestidad. No es que yo crea en los milagros místicos, simplemente creo que nuestro pensamiento es hijo del empirismo inglés y que de vez en cuando no está de más cuestionar nuestra manera de ver el mundo, nuestros cimientos, lo que creemos obvio, para intentar conocer otras perspectivas. Si un camello enferma en el desierto, el método de curación es parecido. Sobre una tabla de madera se escriben unos versos del Corán relacionados con la curación de los camellos, después la tabla se lava sobre un cubo, de manera que la tinta de los versos se mezcle con agua, y el mejunje resultante se da a beber al camello. La pérdida de uno de estos animales es una gran desgracia para alguien que esté cruzando el Sáhara, lo peor que puede pasar, y la gente del desierto no es tonta, llevan siglos con ese tipo de prácticas, y los animales se curan. No sé cómo…pero se curan.
No quiero con esto hacer apología de la fe y las bondades de la religión, soy ateo convencido y no creo en ningún tipo de ente superior, pero cuestionarme a mí mismo y ver otras formas de ver la vida tan distintas siempre es bonito.
¡Bienvenidos a Kel Tamasheq!
4 comentarios:
¡Hola!
Como te prometí te estoy escribiendo en tu blog. Me complace también ser la primera persona en hacerlo (al menos, claro, que mientras escriba esto cualquier otro lector comente y la oración anteriormente expuesta quede invalidada, algo posible).
Bueno, el caso es que debes sentirte contento contigo mismo porque lo que has escrito es jodidamente interesante y reflexivo. Vamos,que tu blog (de momento, hay que ver cuánto te ofrecerá Telecinco) no lo usas para mostrar al cibermundo tus nuevas zapatillas ni el iPod de 12 gigas tan guay que te has comprado. El problema es que la vagueza (¿existe esta palabra?) de la gente es tan sumamente alta que si tienen que usar más de una neurona para comprender un texto suelen pasar olímpicamente del mismo.
Pero yo no lo haré, no te preocupes. La reflexión que planteas no podría nacer más que de una mente que ha tenido la suerte de ver otras culturas (o sea tú). Y no me refiero a viajar a Europa, ni siquiera a EEUU, que al fin y al cabo pertenecen a la misma sociedad globalizada, sino a algo distinto, al go que verdaderamente marque una diferencia en la forma de ver las cosas. Quizá es que vivimos demasiado absortos en nosotros, cosa que no dudo, pero es cierto que no nos damos cuenta de que las cosas pueden ser muy distintas. Distintas, que no malas. Y ese es el problema de hoy en día. Para muchos lo que no se adscriba a los cánones de nuestra jerarquización y estructura social es sistemáticamente algo a evitar. Eso me parece muy triste. Quizá tú ayudes a cambiar el punto de vista de algunas personas. A comprender que no es malo, sino diferente. Y por lo tanto digno de ser comprendido y estudiado.
En fin, que no sé si lo último que pongo tiene mucho o nada que ver con lo que tú has puesto, pero mis divagaciones me han llevado hasta estos derroteros.
Sigue con el blob, Javitxu, porque lo leeré con muchísimo gusto. ¡Horrela jarraitu!
Oihan
bueno javi! aki sta el pekeño!!jajjajaja ke honor tan grandeee.aki esta el segundo comentario a tu blog! ke ya sabes, pronto sera muuuy popular!!jajajjaja
me pasare a verlo segn pongas cosillas y aunk bueno... pues de pereza... me leere tus textos!;)
cada vez qeda menos xa tu librooo...
faltan muuuy pocos dias!sabras apreciarlo no???mas te vale!jaja 1 abbraccio molto grande!
Sinceramente, después de lo que has escrito, cuesta hacer un comentario que esté a la altura, así que posiblemente tendrás que conformarte con que el mío sea sincero, aunque simple (mente de ciencias y encima a las 2:30 de la mñn).
Resulta interesante todo lo que en el texto cuentas e induce a la reflexión, a recapacitar sobre nuestra vida. En muchas ocasiones, no nos damos cuenta de que realmente todo es relativo, hasta las bases mismas de nuestra existencia.
En un principio, crecemos con la mente abierta a todo, a cualquier posibilidad, sin tener prejucio alguno y considerando igualmente probable y válido cualquier concepción, visión o hecho. Sin embargo, con el paso del tiempo vamos concibiendo formas, estructuras e ideas para agrupar los distintos aspectos de nuestra realidad y estructurar el funcionamiento de nuestro mundo. Fijamos conceptos, decidimos que es lógico, normal, correcto, aceptable,etc y que no lo es; ponemos límites a la moralidad, a la bondad incluso a la belleza.
Todos esos patrones, que en el fondo usamos para agilizar nuestro pensamiento y reflexión sobre el mundo, tienen la desventaja de cerrarnos un poco la mente, de hacer más estrecha la mirilla con la contemplamos las cosas. Por eso, personas crecidas en mundos distintos, es fácil que vean cosas muy distintas cuando observen exactamente lo mismo, y sobre todo sientan cosas diferentes, puede que incluso opuestas.
Ahí radica la dificultad para comprender otras culturas, porque no concuerdan las ideas que nosotros hemos fijado como bases de nuestro pensamiento. Y por eso es fundamental hacer un esfuerzo, a veces grande, por intentar aproximarnos a puntos de vista y pensamientos que nos son ajenos. Para ello, la herramienta fundamental es la comunicación, y a todos nos conviene viajar e intentar sumergirnos en otras culturas para que nuestra mirilla no se haga cada vez más estrecha, sino todo lo contrario.
Weno, espero que se entienda algo de lo que he dixo (recuerda son las 02:39), que no resulte aburrido y que al menos quede claro que me ha parecido realmente muy interesente y acertada tu primera entrada en el blog.
Prometo seguir leyéndolo, y no sólo porque lo escribas tú, si no porque estoy seguro de que será interesante.
Uau! Cuánto amor :D
¡Empiezas fuerte!
Estupendas reflexiones
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